Hallan cuatro gliptodontes en la Provincia de Buenos Aires

Los fósiles estaban en el cauce del arroyo Vallimanca en el Partido de Bolívar. Su estudio será llevado adelante por científicos del CONICET.


Científicos del INCUAPA extraen los restos de los gliptodontes encontrados en el partido de Bolívar.
Científicos del INCUAPA extraen los restos de los gliptodontes encontrados en el partido de Bolívar.
Científicos del INCUAPA extraen los restos de los gliptodontes encontrados en el partido de Bolívar.
Científicos del INCUAPA extraen los restos de los gliptodontes encontrados en el partido de Bolívar.

A orillas del arroyo Vallimanca, cerca de la Laguna San Luis en el partido de Bolívar (Provincia de Buenos Aires), recientemente fueron recuperados restos de cuatro gliptodontes de la especie Glyptodon reticulatus.

La particularidad del hallazgo es que los gliptodontes “están en posición de vida y alineados hacia el Oeste”, precisó el arqueólogo Pablo Messineo, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Paleontólogicas del Cuaternario (INCUAPA, CONICET – UNICEN). La presencia de estos cuatro animales que al parecer murieron juntos, permitirá, por primera vez, hacer un estudio detallado de ciertos aspectos no evaluados aún como observar si había dimorfismo sexual -esto es, diferencias entre machos y hembras-, así como detectar diferencias existentes entre individuos adultos y juveniles.

“Este tipo de casos, en los que aparecen varios individuos juntos que murieron en las mismas circunstancias, son realmente excepcionales e indudablemente nos darán mucha información sobre estos enigmáticos animales y permitirán poner a prueba varias hipótesis que venimos manejando en los últimos años”, señala el paleontólogo Ricardo Bonini, investigador del CONICET en el INCUAPA.

“Los gliptodontes constituyeron un interesante grupo de grandes mamíferos herbívoros acorazados que vivieron durante más de 30 millones de años en Sudamérica, hasta su extinción hace aproximadamente 10.000 años atrás conjuntamente con el resto de la megafauna”, afirma el paleontólogo José Luis Prado, vice director del INCUAPA y responsable de las investigaciones.

Todo el animal estaba protegido por una coraza cefálica, una coraza dorsal y una coraza caudal. En el Pleistoceno (los últimos dos millones de años aproximadamente) un grupo particular de gliptodontes pertenecientes al género Glyptodon se diversificó y, de acuerdo a lo que nos dice el registro fósil, fueron muy comunes en el sur de América del Sur, especialmente en lo que hoy es la Región Pampeana en Argentina.

En los últimos 30 mil años Glyptodon se vuelve el gliptodonte más común. Tradicionalmente, y desde el siglo XIX, una gran cantidad de especies de este género fueron reconocidas en el sur de Sudamérica. Sin embargo, sucesivos estudios indicaron que el número de especies fue mucho menor a lo creído. Es así que para el último millón de años la evidencia indica que sólo dos especies están bien caracterizadas. Una de ellas es Glyptodon munizi, del Pleistoceno inferior-medio y la otra es Glyptodon reticulatus, propia del Pleistoceno superior. Sus registros, especialmente abundantes en los últimos 30.000 años, van desde el sur de la provincia de Buenos Aires hasta la localidad de Tarija, en el sur de Bolivia.

Los científicos realizarán un detallado estudio tafonómico de los huesos y de los sedimentos para dilucidar como se formó el yacimiento. También se extraerán muestras de huesos para realizar una datación más precisa por el método de C14. El tratamiento de estas muestras de huesos y sedimentos se realizará en el laboratorio de análisis isotópicos (LAPREI) que tiene el INCUAPA en Olavarría. En las tareas de rescate participan becarios y técnicos del CONICET.

El hallazgo se produjo casi de casualidad cuando el arriero Juan de Dios Sota se topó con los restos mientras llevaba el ganado a la vera del arroyo Vallimanca. Aparecieron gracias a la gran sequía que afecta a la zona que prácticamente dejó parte del cauce del arroyo al descubierto. Allí, en medio del barro, divisó la parte superior de un caparazón y se puso en contacto con las autoridades de la ciudad de Bolívar.


Por CCT CONICET TANDIL